miércoles, 27 de noviembre de 2019

PESADILLAS

Una pesadilla es un mal sueño, un episodio desagradable que se realiza durante el sueño REM, es decir la segunda mitad del sueño, donde nos encontramos más relajados, esta fase también es  conocida como como fase del sueño paradójico y ocupa un total de 50% del sueño en los niños/as.  En su momento cuando ocurren aparecen como situaciones reales tenidas durante el sueño, pueden aparecer en cualquier momento de la noche, aunque ocurren más en la fase anteriormente citada. 
Estas si son ocasionales y no interfieren en el día a día o en el desarrollo de niño/a no hay que preocuparse por ellas.

En la infancia estos episodios suelen aparecer entorno a los 3-4 años, aunque la cumbre máxima de las pesadillas es a partir de los 4-8 años porque esa etapa es considerada como la “edad de los miedos” y va disminuyendo poco a poco.
Las pesadillas perturban el sueño, a veces están relacionadas con problemas emocionales y las personas que las sufren suelen despertarse asustados, sudorosos, con ansiedad y angustia, llanto etc.
Cuando un niño/a  se despierta en estas condiciones debemos acudir en su ayuda, despertarlo suavemente con cariño y caricia y hacerle entender  que solo fue un mal sueño no ha pasado nada,  proporcionarle seguridad y confianza.
También es muy importante tener en cuenta que si el niño al día siguiente no se acuerda de que tuvo pesadillas, el adulto debe limitarse en hacerle preguntas o incluso decirle, ayer tuviste una pesadilla, te levantaste llorando, etc. Esto no le ayudará en cambio reforzará el miedo a la hora de irse para la cama.
CAUSAS
Las pesadillas no tienen un propósito determinado ni una interpretación concreta, pero pueden ser causa de algo que nos preocupa o nos asusta. En el infantil se puede dar algunas de estas:
  • Ver películas o leer libros de miedo antes de irse a la cama 
  • Problemas en casa cuando los padres están continuamente riñendo
  • Problemas en la escuela, cuando la relación no es buena con los compañeros/as
  • El estrés por el deporte y los trabajos escolares 
  • Mudarse de casa o la separación de los padres
  • Cuando un niño/a está enfermo, sobre todo cuando tiene la fiebre muy alta
  • Algunos tipos de medicamentos también pueden provocar pesadillas.
CÓMO PREVENIR LAS PESADILLAS Para evitar las perturbaciones nocturnas se recomienda:
  • Crear una rutina de sueño, es decir procurar ir a la cama siempre a la misma hora y despertar también a la misma hora.
  • Evitar la siesta durante el día
  • Evitar peliculas o leer libros de miedo, video juegos terroríficos antes de acostarse.
  • Dormir con un peluche o una manta favorita, esto hace con que el niño/a se sienta más seguro/a.
  • Usar una lamparilla de noche encendida para que cuando el niño se despierte con una pesadilla pueda ver cosas que le resulten familiares y recordar dónde está.
  • Mantener una temperatura adecuada en la habitación.

CONSECUENCIAS Cuando las pesadillas son frecuentes y continúan a lo largo del tiempo interrumpiendo de una forma rutinaria el sueño y causando temor de irse a dormir, debemos recurrir al médico o un especialista porque estos síntomas producen efectos adversos como:
  • Somnolencia diurna 
  • Problemas de estado de ánimo
  • Problemas de concentración a la hora de realizar tareas en la escuela
  • Fatiga diurna por falta de descanso
  • Mal rendimiento escolar, falta de atención y problemas de conducta.

viernes, 22 de noviembre de 2019

Insomnio infantil

El insomnio infantil es una alteración del sueño que se caracteriza por la dificultad de conciliar o mantener el sueño de manera autónoma. 


Los niños poseen unas neuronas cerebrales que funcionan como un “reloj biológico”, el cual controla el sueño y la vigilia, es decir, permite que el niño duerma unas horas y esté despierto otras. Pero también está influenciado por la luz y la oscuridad, y cuando el individuo está sometido a la oscuridad, el cerebro segrega melatonina, que es una hormona que ayuda al sueño. Es a partir del primer trimestre de vida cuando se empiezan a sincronizar los ciclos: vigilia-sueño con día-noche. 


¿CUÁNTAS HORAS NECESITAN DORMIR LOS NIÑOS?

Un bebé recién nacido llega a dormir 16 horas diarias, pero no seguidas, las van intercalando con la vigilia, es decir que duermen en períodos de 4 horas, incluida la noche.
Los seis primeros meses, más o menos, suelen dormir de forma continuada por las noches.


A partir de los dos años hasta los cuatro años, duermen 10 horas por la noches y durante el día duermen dos siestas. Aunque, a partir de los tres años los niños van perdiendo la necesidad de dormir de manera diurna. 


Entro los cinco y los diez años, el sueño infantil madura hasta alcanzar el nivel del sueño adulto. Pero también tienen algunas diferencias como el número de horas de sueño que es casi 3 veces mayor que el de un adulto y el sueño REM es parecido en ambos casos.


Cuando el niño pasa de los siete años, no se considera necesario que el niño tome siestas, pero si necesita dormir durante el día es probable que por la noche, o duerma menos o tenga algún problema durante su descanso. 


Una vez llegado a la adolescencia, el sueño nocturno se reduce a un total de 8 horas, que son insuficientes dado que la necesidad de sueño aumenta durante esta etapa. 


CAUSAS PSICOLÓGICAS Y DE CONDUCTA

MALOS HÁBITOS: 


Cuando comienza el sueño tiene que haber cierta coordinación entre las circunstancias biológicas y las conductas adquiridas; esto quiere decir que el cuerpo tiene que estar fisiológicamente preparado para el sueño y que las conductas previas a dormir se convierten en rituales facilitadores del sueño, lo cual llega a ser un problema que impide el sueño si estas conductas no se llegan a realizar. 


También están los rituales de conciliación, que son importantes para el niño y que se deben a no poder volver a quedarse dormidos, una vez que se despierten en mitad de la noche dado que los estímulos que ellos asocian al principio no están presentes en el momento que se despiertan durante la noche, por ejemplo máma, papá, cuento, etc. 

ESTRÉS:


Los niños tienen la necesidad de rutinas que les dan cierta seguridad sobre su desarrollo. Pero si esta seguridad es destruida de alguna forma, reaccionan con ansiedad mediante el llanto, cambios conductuales y resistencia a la hora de dormir. También se puede dar en casos donde los horarios familiares sean muy irregulares. 


Otra de las causas del insomnio infantil suelen ser las largas siestas de la tarde por eso cuando se padece de insomnio se recomienda su supresión.


Otra causa de insomnio debida al estrés suele ser por la separación nocturna del niño y los padres o cambios en el ambiente familiar lo que conlleva a no querer acostarse. Aunque, también puede ser por el miedo que tengan a la oscuridad o a “monstruos debajo de la cama o en el armario”. 


Dicho de otra manera, el estrés que causa el insomnio se debe a horarios irregulares, problemas familiares, miedos infantiles o por ansiedad de separación.


CAUSAS MÉDICAS 

Las causas del insomnio también pueden ser de carácter médico como:
  • Las alergias
  • Los dolores: la otitis y los cólicos suelen ser los más frecuentes.
  • Enuresis: Falta de control del esfínter de la vejiga.
  • Enfermedades crónicas: dolores de cabeza, asma, epilepsia, etc.
  • Los medicamentos: En general aquellos prescritos para enfermedades agudas o crónicas. 
  • Otras causas médicas pueden ser dentales, gastrointestinales  y apnea del sueño e incluso la presencia de parásitos. 


CONSECUENCIAS DEL INSOMNIO INFANTIL

Cuando se da a temprana edad, las consecuencias tanto físicas como psicológicas son más graves que en adultos. Por eso se recomienda ir a un psicólogo si se da un caso duradero de insomnio. Las consecuencias son las siguientes:
  • Fatiga y cansancio
  • Irritabilidad: Si no descansa lo suficiente presentará irritabilidad y cambios de humor.
  • Mayor riesgo de depresión
  • Trastornos del desarrollo: Si se da durante un largo período puede provocar una alteración en la secreción de la hormona del crecimiento por lo que provoca trastornos en el desarrollo. 

domingo, 17 de noviembre de 2019

PARASOMNIAS

Las parasomnias surgen cuando se activa el sistema fisiológico en un momento inadecuado. Se distinguen las pesadillas (sueños angustiosos que aparecen en la segunda mitad de la noche, y que el niño los recuerda claramente), los terrores nocturnos (se inicia con un grito de angustia, es difícil que el niño se despierte y no suele recordar nada de lo sucedido), el sonambulismo (el niño se levanta de la cama y realiza movimientos bastante automáticos), somniloquio (consiste en hablar solo durante el sueño), etc. En todos los casos, excepto en las pesadillas, se darán pautas a los progenitores para prevenir daños.

Los niños con pesadillas recibirán un tratamiento similar al de los niños con miedos.


sábado, 16 de noviembre de 2019

DISOMNIAS

Las disomnias consisten en trastornos en cantidad, calidad y horario del sueño. Su aparición suele deberse a la adquisición de unos malos hábitos a la hora de irse a la cama, o bien, a los miedos y preocupaciones que el niño/niña posea.  Si se trata del primer caso, la habitación debe ser un lugar relacionado con el descanso y el momento de acostarse debe convertirse en algo agradable y tranquilo, esto puede llevarse a cabo acostando al niño con algo que le tranquilice, como un peluche, o mediante la lectura de un cuento. Una vez que los padres hayan abandonado el cuarto, cada vez que su hijo reclame su ayuda, deben alargar más los tiempos de acudir a la habitación. en el caso de que los miedos sean los causantes, pueden hacerse ejercicios de relajación.

 Al hablar de ellas, nos referimos, por ejemplo al insomnio, trastornos de somnolencia excesiva (el niño/niña siempre tiene sueño) y trastornos relacionados con el ritmo circadiano (no se establece rutina a la hora de irse a la cama.

lunes, 11 de noviembre de 2019

TRASTORNOS DEL SUEÑO MÁS COMUNES EN NIÑOS

Los trastornos del sueño son algo mucho más común de lo que parece aparentemente, convirtiéndose así en un problema de salud pública, donde se estima que un gran número de niños y niñas la padecen de forma transitoria e, incluso, el 30% de la población infantil posee algún tipo de alteración crónica del sueño (Stores y Wiggs, 2001). El hecho de que el sueño sea de mala calidad o, el niño/niña esté privado del mismo, produce numerosos efectos adversos, tales como cambios de humor o cambios en el rendimiento escolar.

Los trastornos del sueño más frecuentes en la población infantil son, según la Clasificación Internacional de Trastornos del Sueño Revisada:

1. Disomnias, donde podemos diferenciar:

  • Intrínsecas: narcolepsia, síndrome de apneas obstructivas del sueño y movimientos periódicos de las piernas
  • Extrínsecas: trastorno ambiental, trastorno del establecimiento de límites y trastorno de las asociaciones al inicio del sueño.
  • Trastornos de ritmo circadiano: retraso de fase de inicio del sueño.
2. Parasomnias:
  • Del despertar: despertares confusionales, sonambulismo y terrores nocturnos.
  • De la transición sueño-vigilia: movimientos rítmicos del sueño, somniloquia, mioclonías del sueño.
  • Asociadas al sueño REM: pesadillas.
3. También se pueden encontrar otro tipo de trastornos del sueño, tales como bruxismo, enuresis, ronquido primario, muerte súbita del lactante, apneas del lactante y mioclonías neonatales benignas.

jueves, 7 de noviembre de 2019

¿Qué son los trastornos del sueño? ¿Qué factores intervienen en su aparición y desarrollo?


Los trastornos del sueño también conocido como desordenes del sueño, enfermedades del sueño o incluso en algunos lugares hispanohablantes trastornos del dormir son un grupo amplio de problemas, síntomas o padecimientos que como su propio nombre indican afectan el desarrollo habitual del ciclo
del sueño-vigilia.

Estos trastornos se clasifican en trastornos derivados de la cantidad de sueño (hipersomnias e insomnio), en la calidad del sueño (parasomnias) y en la secuencia del sueño (trastornos sueños-vigilia).

Dentro de la secuencia del sueño encontramos dos fases fundamentales del sueño: en primer lugar, la fase no REM que ocupa el espacio temporal del primer momento de adormecimiento, pasando por el conocido sueño ligero hasta un sueño mas profundo y reparador; en segundo lugar, la fase REM que empieza al terminar la fase no REM y se caracteriza por movimientos oculares rápidos, en esta fase es donde se generan los sueños.

Por lo que en palabras más sencillas podemos definir los trastornos del sueño como problemas relacionados con dormir, conciliar el sueño o permanecer dormido, problemas para mantener un horario regular del sueño y comportamientos inusuales durante el sueño. Y que por tanto pueden afectar a un funcionamiento físico, mental y emocional la persona si se prolonga en periodos amplios de tiempo.

Algunos de los trastornos mas frecuentes son: apnea del sueño (una o mas pausas en el ritmo respiratorio); enuresis (orinarse dormido); insomnio (sueño insuficiente); síndrome de piernas inquietas (necesidad de mover las mismas); parálisis del sueño (imposibilidad de mover el cuerpo menos los ojos); terrores nocturnos (despertar brusco de la persona con miedo en el cuerpo); sonambulismo (caminar u otras actividades dormido); narcolepsia (la persona padece de gran cansancio y sueño aunque haya dormido bien y sin darse cuenta se duerme a cualquier hora).

Algunos de los signos y síntomas de los trastornos del sueño incluyen somnolencia diurna excesiva, respiración irregular o aumento del movimiento durante el sueño. También se pueden incluir un sueño irregular y un ciclo de vigilia y dificultas para conciliar el sueño.

Los factores precipitantes para este tipo de trastorno y que por tanto provocan que se manifieste la enfermedad pueden ser:
  • Ansiedad, estrés.
  •  Hipertiroidismo o Hipotiroidismo
  • Enfermedades psiquiátricas o que produzcan fuertes dolores.
  • Fibromialgia o dolor muscular crónico.
  • Cambios de horarios bruscos o rotativos.

Los factores predisponentes para este trastorno a través de los cuales aumentan las posibilidades de que se desarrolle la enfermedad pueden ser que en función del trastorno del sueño que parezca presentar muestre los síntomas relacionados con él, por ejemplo, en el caso del Insomnio, su predisponente sería una persistencia en el tiempo de dificultas para quedarse dormido. Siguiendo esta línea si los síntomas de cada trastorno tienen una larga duración en el tiempo podemos hablar de que son claros factores predisponentes de que padece un trastorno del sueño.

Los factores mantenedores de este trastorno y mediante los cuales provocan que el trastorno persista en el tiempo pueden ser:
  • No dar importancia al problema.
  • No pedir ayuda cuando es necesaria. 
  • No seguir los tratamientos proporcionados por los especialistas. 
  • Negar el problema.
  • Continuar manteniendo los factores precipitantes del problema.