Una pesadilla es un mal sueño, un episodio desagradable que se realiza durante el sueño REM, es decir la segunda mitad del sueño, donde nos encontramos más relajados, esta fase también es conocida como como fase del sueño paradójico y ocupa un total de 50% del sueño en los niños/as. En su momento cuando ocurren aparecen como situaciones reales tenidas durante el sueño, pueden aparecer en cualquier momento de la noche, aunque ocurren más en la fase anteriormente citada.
Estas si son ocasionales y no interfieren en el día a día o en el desarrollo de niño/a no hay que preocuparse por ellas.
En la infancia estos episodios suelen aparecer entorno a los 3-4 años, aunque la cumbre máxima de las pesadillas es a partir de los 4-8 años porque esa etapa es considerada como la “edad de los miedos” y va disminuyendo poco a poco.
Las pesadillas perturban el sueño, a veces están relacionadas con problemas emocionales y las personas que las sufren suelen despertarse asustados, sudorosos, con ansiedad y angustia, llanto etc.
Cuando un niño/a se despierta en estas condiciones debemos acudir en su ayuda, despertarlo suavemente con cariño y caricia y hacerle entender que solo fue un mal sueño no ha pasado nada, proporcionarle seguridad y confianza.
También es muy importante tener en cuenta que si el niño al día siguiente no se acuerda de que tuvo pesadillas, el adulto debe limitarse en hacerle preguntas o incluso decirle, ayer tuviste una pesadilla, te levantaste llorando, etc. Esto no le ayudará en cambio reforzará el miedo a la hora de irse para la cama.
CAUSAS
Las pesadillas no tienen un propósito determinado ni una interpretación concreta, pero pueden ser causa de algo que nos preocupa o nos asusta. En el infantil se puede dar algunas de estas:
- Ver películas o leer libros de miedo antes de irse a la cama
- Problemas en casa cuando los padres están continuamente riñendo
- Problemas en la escuela, cuando la relación no es buena con los compañeros/as
- El estrés por el deporte y los trabajos escolares
- Mudarse de casa o la separación de los padres
- Cuando un niño/a está enfermo, sobre todo cuando tiene la fiebre muy alta
- Algunos tipos de medicamentos también pueden provocar pesadillas.
CÓMO PREVENIR LAS PESADILLAS
Para evitar las perturbaciones nocturnas se recomienda:
- Crear una rutina de sueño, es decir procurar ir a la cama siempre a la misma hora y despertar también a la misma hora.
- Evitar la siesta durante el día
- Evitar peliculas o leer libros de miedo, video juegos terroríficos antes de acostarse.
- Dormir con un peluche o una manta favorita, esto hace con que el niño/a se sienta más seguro/a.
- Usar una lamparilla de noche encendida para que cuando el niño se despierte con una pesadilla pueda ver cosas que le resulten familiares y recordar dónde está.
- Mantener una temperatura adecuada en la habitación.
CONSECUENCIAS
Cuando las pesadillas son frecuentes y continúan a lo largo del tiempo interrumpiendo de una forma rutinaria el sueño y causando temor de irse a dormir, debemos recurrir al médico o un especialista porque estos síntomas producen efectos adversos como:
- Somnolencia diurna
- Problemas de estado de ánimo
- Problemas de concentración a la hora de realizar tareas en la escuela
- Fatiga diurna por falta de descanso
- Mal rendimiento escolar, falta de atención y problemas de conducta.

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